Y cayeron al suelo los colores de la alegría de un día que amaneció frió y soleado, lleno de ilusión y proyectos por cumplir

Solo quedaron sombras lejanas paralizadas en los altares de la incomprensión y del desasosiego

Anónimos aspirados por la oscuridad erraban extraviados, sin rumbo ya

En la muchedumbre silenciosa vimos algunos rostros conocidos unidos en la soledad provocada por tu ausencia.
Apenas quedaban lágrimas. Los ojos hinchados se secaban de tanto llorar. No quedaban miradas detenidas, vivas, llenas de ilusión. El dolor dibujaba caras perdidas, apagadas.
Cuerpos robotizados vagabundeaban en sueños troncados, en recuerdos de tan solo ayer y ya para siempre prisioneros del pasado, en proyectos que nunca pondrán cumplirse, en sonrisas que jamás volverán a ver.